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Imperfectamente perfecta.

mujer perfectamente imperfecta

Los hechos violentos de la semana pasado nos arrebataron a una persona que muchos no conocíamos pero que gracias a los medios digitales le sentíamos como alguien de nuestra familia y lloramos su muerte. creo que esta situación nos ha hecho reflexionar a muchos y hasta hacer una retrospectiva de nuestras vidas.

Cuando tenía mis 20 me imaginaba mi vida de muchas formas, con expectativas altas.  Tenía ese impulso que sabía que me iba a comer el mundo. 

De pronto, los años fueron pasando y la vida siguió fluyendo. Cada día se convirtió en una nueva aventura con retos y altibajos.  Me casé, me volví madre, conseguí el trabajo de mis sueños,  volví a ser madre por segunda ocasión, me divorcié, fundé empresas, le volví a abrir la puerta al amor y aún estoy aquí.

Cada día sigue siendo una nueva aventura. 

Pero a pesar de todo lo vivido, llegó un momento en el que tuve que decir «stop». Porque a veces, la vida va tan rápido que no tienes tiempo de apreciar el recorrido. 

Han habido momentos donde todo estuvo mal. Como madre pensé, y sigo pensando, que hago a veces las cosas mal. Lidiar con la culpabilidad de madre que trabaja es complicado. Tener un hijo pre-adolescente viene a poner patas arriba tu mundo e intentas no arruinar tu relación. 

Asimismo, tener responsabilidades altas como empresaria con la carga permanente de tomar buenas decisiones para que tu equipo pueda trabajar adecuadamente y satisfacer a tus clientes. 

Aceptar nuevamente salir con alguien, tratar de confiar en la persona, de no ser tan dura por los errores de otros y llegar a ser cruel sin darte cuenta. 

Y en todo esto se te va tu día y tu vida.

De repente decidí cambiar mi perspectiva para enfrentar esta nueva etapa de mi vida. Entender que lo importante es ser feliz.  Pero antes de ser feliz tenía que entender qué me hacía feliz. Porque muchas personas pasan su vida queriendo ser felices sin tomarse el tiempo de preguntarse qué les hace felices. 

Así, entendí que el punto central de mi felicidad son mis hijos. Amo ser madre. Y opté por dejar de compararme como madre, de culpabilizarme y dejar fluir algo natural. No nacimos con manual para ser padres, pero la clave esencial es el amor. Criar niños respetuosos, conscientes del mundo, responsables y felices. También acepté que mis hijos a veces pueden ser desagradables, más no es por eso que no les voy a amar. 

En relación al trabajo, aprendí que no puedes tener a todos contentos y es preferible dejar ir a la gente tóxica. Si bien más halla de hacer lo que te gusta, la parte económica es lo más importante para saber que tanto debes dar y sacrificar. Esto no significa soportar por dinero, pero sí, un balance en cuanto a qué es más importante en tu vida, en tu trabajo, y qué tanto puede afectar tu vida y si vale la pena. En mi caso el ser empresaria siempre trae estrés pero que se suele hacer cuando un emprendimiento genera más estrés de lo previsto es importante delegar o dejar ir, porque algo nuevo se puede hacer; nunca quedarte estancada en algo que te hace infeliz o te roba tiempo.

En relación a la vida sentimental reconstruirse después de un divorcio puede ser difícil. Sobre todo, cuando perdiste confianza en ti y en los demás. Sin embargo, el día que aceptas y decides seguir adelante el mundo te sonríe. Aunque ya la madurez entró en acción y no tienes las mismas expectativas de una relación, entiendes lo imperfectos que pueden ser los hombres y tienes expectativas reales y no sientes culpabilidad por ser más egoísta y pensar en tu bienestar. La sexualidad además de la madurez que ya tienes pasa a incrementarse porque no es como cuando te casaste y era tu primer amor, o eras mucho más inexperta, creo que pasé al mejor momento de mi vida.

Así, cuando tomé el tiempo de sentarme, de mirar y no solo ver la vida. Entendí lo imperfecta que soy, y más allá de ser imperfecta, amé cada imperfección desde la física como cada estría que me recuerda a mis hijos, como las psicológicas con mis ganas de llorar cuando me enojo demasiado, o cuando mi bebé hace algo nuevo.

Finalmente, esa es la vida llena de altos y bajos, pero es perfecta. Y una vez que te amas a ti mismo y te aceptas como eres apreciando un día a la vez, descubres que la felicidad solo depende de ti. 

También aprendí a alejarme de la gente tóxica que quería juzgar y reconstruir mi vida. No me importa el qué dirán, pero si prefiero ser discreta con mi vida porque la envidia y la gente tóxica pueden hacer mucho daño.

Inicia cada día agradeciendo a Dios o al Universo, o según tus creencias, pero toma el tiempo de agradecer por todo lo bueno y verás que siempre es demasiado y muchas veces no lo vemos.

Ámate porque no es un evento traumante, u otro que te define como persona, somos una sucesión de eventos de cosas y solo nosotras nos definimos cuida de ti, maquíllate y brilla. 

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